3. La dimensión internacional del Model Fordista
La división fordista del trabajo entre tareas de concepción, ingeniería y organización por una parte y tareas rutinarias y descualificadas de ejecución y montaje por otra parte, permite una desconexión geográfica entre estos tipos de actividad redefiniendo la relación existente tanto entre los paises industrializados y los paises en vías de desarrollo como entre el centro y la periferia en el interior mismo de los paises desarrollados. Mencionaremos aquí como aspectos significativos:
- La generalización de la subcontratación, (que permite a la empresa matriz acaparar las actividades de mayor cualificación y mayor valor añadido subcontratando el resto), manifestándose como parte de una estrategia del sistema que concentra en los paises desarrollados las labores de gestión, diseño, investigación, ingeniería, planificación y comercialización, mientras ubica las labores de ejecución, producción y montaje, en los paises subdesarrollados o en determinadas franjas de trabajadores/as en el interior de los paises desarrollados.
- Una de las consecuencias mas significativas en la evolución del desarrollo posterior de los diferentes paises (en la época del "capital humano" y de la "revolución del conocimiento") es la polarización de la cualificación entre el centro y la periferia. Asistimos así a la formación de un centro fordista con trabajadores/as altamente cualificados y retribuidos (conformando el "software" del proceso productivo) rodeados de unos sectores "fieles" no tan cualificados pero suficientemente estables y retribuidos como para asegurar esta fidelidad. Contrariamente asistimos a la formación en la periferia (paises subdesarrollados y sectores marginados en los paises desarrollados) de una masa de trabajadores/as descualificados y despersonificados en sistemas tayloristas de producción y en condiciones de trabajo sumamente precarias (trabajo a domicilio, subcontratas, eventuales, etc.)
- Mencionaremos también en este sentido el amplio proceso de "deslocalizaciones productivas" que bajo el nombre de la nueva división internacional del trabajo refleja esta desconexión geográfica de las actividades fordistas en el interior de un mismo sector. Representa históricamente el amplio proceso de deslocalizaciones que en la década de los 60 y mas intensivamente en la década de los 70 transportaba las producciones intensivas en mano de obra (aquellas en las que el nivel salarial condiciona la composición del valor añadido) a las zonas del Tercer Mundo en las que el bajo coste salarial era su elemento mas competitivo.
Este proceso, que afecta directamente a los sectores tradicionales de la época: siderurgia, construcción naval, cubertería, semiconductores, productos electrónicos, textil, etc. neutraliza todo un periodo de subidas salariales y conquistas sociales provocado por la presión sindical del movimiento obrero organizado en los paises desarrollados en los años anteriores a la crisis (1).
- En el interior de cada sector, la mejor relación calidad-costo define la instalación de la producción. Pero la ubicación concreta de estas actividades productivas depende también de factores históricos, sociales y culturales (2). Así, las peculiares condiciones del desarrollo histórico de las poblaciones asiáticas, que han permanecido durante milenios en formas de producción campesino-comunitarias, acostumbradas al trabajo colectivo e intensivo, organizado y disciplinado de la tierra y a la intervención de la actividad pública del Estado (que garantizaba la distribución del agua y el mantenimiento de las grandes obras hidráulicas vitales para la comunidad) al que históricamente identificaban con el bien de la colectividad y a cuya autoridad otorgaban origen divino, conforman un inmejorable espacio social y humano para esta ubicación.
Ello explica que en aquellas de estas regiones donde además concurren factores adicionales como la existencia de una infraestructura viaria e industrial (creada con la invasión japonesa y la guerra de Corea) y de una clase social con iniciativa empresarial (de origen chino) se cristalice la implantación preferida (no exclusiva) de las deslocalizaciones productivas procedentes de los paises desarrollados. La masiva explotación laboral de los saberes y habilidades de una mano de obra femenina disciplinada en la explotación patriarcal- doméstica y comunitaria, completa el cuadro expuesto.
De esta manera, asistimos al formidable ascenso de los Cuatro Dragones Asiáticos: Singapur, Hong-Kong, Corea del Sur y Taiwan, parejo precisamente al declive de las antiguas regiones industrializadas en los paises desarrollados. Se trata de pequeñas economías, con débil demanda interna y abiertos al mercado exterior que han creado las condiciones adecuadas (fuerte intervención el Estado, carencia de libertades sindicales, políticas y sociales, bajos salarios, largas jornadas, fuertes ritmos de trabajo, ausencia de seguridad social, cultura confuciana, etc.) para tener acceso privilegiado a la subcontratación mundial y reubicar los procesos productivos originarios del mundo desarrollado. Con esta base elaborarán posteriormente una estrategia centrada en la producción de productos de mayor contenido tecnológico. (3)
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